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A Huesca
Fue un día de fines de Septiembre de 1855 cuando D. Francisco y su hijo
Mariano estaban en la plaza del pueblo listos para viajar: ambos vestidos con
trajes oscuros, corbata, sombrero de copa y bolsas de viaje... el padre acompañaba
a su hijo Mariano para presentarlo al Director del Instituto provincial de Huesca
y a su pariente que vivía en la misma ciudad donde habían convenido
viviría Mariano durante sus estudios humanístico. Mariano tenía
11 años.
Pasó un vecino y se detuvo junto a ambos:
- Francisco,¿vas a Huesca?..Y veo que llevas al chaval. ¡ Hombre,
si Mariano ya es un mozo!
D. Francisco lo miró y asintió con la cabeza, mientras satisfecho
miraba a su hijo. Sentía su partida porque era la primera vez que se separaba
de él.
También Mariano, aunque ansioso de lo que le esperaba, tenía su
rostro marcado con un rictus de tristeza: se separaba de sus padres, hermanos,
amigos y del pueblo que lo vio crecer.....
De repente se escuchó la gritería de los chiquillos:
- ¡ Ahí viene la diligencia,... ahí viene...!
Y resonó el golpear de las herraduras de los machos sobre el empedrado
de la plaza. La diligencia llegaba arrastrada por dos tiros de animales, ya que
venía de Zaragoza camino a Huesca.
Subieron ambos, el coche; este se puso en movimiento y en la esquina vieron a
Dña. Rafaela, la madre, que llorosa los despedía agitando un pañuelo.
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Mariano pegando su cara en el vidrio del coche miraba lo que quedaba atrás
y las nuevas campiñas que se abrían ante sus ojos....
Era la primera vez que salía a los caminos, ahora para capacitarse
y después sería para llevar la buena noticias a muchas gentes en
los caminos de Chile .
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Huesca
España |
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