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El niño Mariano
¡Marianoooo!
Así le gritaban sus hermanos y los niños del barrio porque sabían
que siempre estaba dispuesto a acompañarlos en sus juegos y correrías
por el pueblo.
Pero sucedió...
Una tarde de sol el grupo, como siempre, se había reunido para jugar.
- ¿A qué jugamos?
Mariano, generalmente era el cabecilla del grupo, les dijo:
- Juguemos a moros y cristianos.
Y tomando un palo como espada y sintiéndose un caballero de la edad media
arengaba a su infantiles huestes:
- ¡A la toma del castillo a echar a los moros de Almudévar!
Y todos corrían gritando hacia las ruinas del castillo de Almudévar.
Con ímpetu Mariano se subió a una de las murallas de piedra gritando: ¡Hemos
vencido!
................
Pero ante la vista de todos se le vio desaparecer de lo alto y caer a la otra
parte.
Los niños espantados salieron corriendo a sus casas mientras gritaban: ¡Mariano
se mató!
Salieron personas de varias casas y también la madre de Mariano que corrían
hacia el castillo... pero vieron venir a Mariano un poco magullado y rengueando,
no tenía herida alguna. Su madre lo abrazó con gran emoción
dando gracias a Dios.
Dios tenía predestinado a Mariano para ser un gran misionero en
tierras de Chile.
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Pan de Azucar
Chile |
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