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Su
confirmación
Había revuelo en el pueblo:
-¡Viene un Obispo!
Y la gente había dejado sus trabajos de labranzas, había sacado
macetas de flores a las puertas de las casas...Era día de fiesta.
Hacía muchos años que no llegaba un Obispo a Almudévar,
ya que la diócesis de Huesca a la que pertenecía, hacía
también muchos años que no tenía Obispo a causa de las continuas
revoluciones.
Se acercó D. Francisco a mosén Joaquín y le dijo:
-Mosén, ya que el Obispo pernoctará en el pueblo supongo que tendremos
confirmaciones, ya que son muchos los chavales que no han sido confirmados.
- Francisco, ya se lo hemos pedido ¿cuántos chicos tienes tú?
- Pues mira, con Mª. Teresa, que tiene dos años, son seis
Y aquel 2 de Abril de 1851 D. Francisco Avellana, sus seis hijos y quienes serían
sus padrino y madrina, D. Ignacio Otal y su esposa Dña. Rafaela Pitarque,
hacían entrada en el templo parroquial para esperar al Obispo D. Miguel
García.
Todos mostraban un rostro alegre
En la puerta del templo estaba D. Joaquín Rufas, el párroco, revestido
de capa pluvial y acompañado por los monaguillos con ciriales, incensario
y agua bendita; sería la solemne entrada del Obispo.
Los fieles y los niños inquietos.
Cuando alguien gritó en la plaza:
-¡Ya viene el Obispo!
Todos miraron hacia las puertas y el Obispo avanzó solemnemente para sentarse
en el sillón preparado.
Uno a uno se acercaron los niños entre ellos iba Mariano que tenía
siete años, sin comprenderlo del todo sabía que algo importante
estaba sucediendo y lo iba grabando en su mente.
Cuando pasados los años era misionero en la lista de oraciones tenía
presente a sus padrinos y al Obispo que lo confirmo, que en esa época
ya era Cardenal.
De esta manera el P. Mariano daba un nuevo paso en el camino de ser Santo.
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Caleta Hornos
Chile |
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