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Familia profundamente cristiana
- Engracia, lleva estos panes donde Rafaela, están recién hechos,
y ella se ha portado muy bien con nosotros cuando estuvimos necesitados.
- Mamá, no es hora de ir porque al atardecer se reúnen todos los
Avellana para rezar el rosario; después lo haré.
Era sabido de todos en Almudévar, lo mismo que en otras familias, que
cuando atardecía y había llegado D. Francisco del campo la familia
se reunía en verano en el patio o en la cocina junto al fogón en
invierno y allí reunidos rezaban el rosario a la Virgen y solían
añadir diferentes novenas, sobre todo la de Animas al comienzo de Noviembre.
A fines del siglo XIX los mayores recordaban cómo los días domingo
veían al mediodía a los Avellana Lasierra salir todos con sus trajes
domingueros y encaminarse a la plaza y el templo, los niños corrían,
los padres más mesurados y doña. Rafaela casi siempre llevando
uno de sus pequeños en brazos y saludando al pasar a sus vecinos:
- Buen día
- Vayan Uds. con Dios; les respondían.
Llegaban al templo y toda la familia se dirigía al altar de Santa Ana,
junto al altar mayor, en cuya capilla los Avellana tenían sus asientos
y reclinatorios propios, ya que eran patronos de esa capilla.
Cuando se celebraba el cumpleaños de cada uno D. Francisco le mostraba
el altar y le hacía ver que ante ese altar había sido bautizado
el mismo día en que había nacido.
Así en un ambiente familiar totalmente cristiano comenzó nuestro
Mariano a tener conocimiento de la vida y lo sembrado en sus primeros años
le acompañó hasta la muerte.
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