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Seminario y órdenes.
Siendo estudiante de 4° de teología, Mariano fue "expulsado interinamente" del
Seminario de Huesca, por haber participado, junto a otros 17 seminaristas, en
una insubordinación los días 27 y 28 de febrero. El joven Avellana,
una vez que sintió el peso y proyección de su desacato, escribió al
Obispo de Huesca una sentida y maravillosa carta que, en partes, dice así: "...he
tenido la desgracia de hallarme complicado en el delito de la desobediencia perpetrado
en el Seminario Conciliar el día 28 de febrero (...) y como tal, expulsado
del establecimiento (...) En el momento de oír la terrible sentencia,
cayó de mis ojos la venda de incomprensible alucinación que me
había ofuscado hasta el extremo de haber perpetrado ese delito de tan
lamentable criminalidad y fatales consecuencias (...) cada instante se hace más
grande mi dolor y se pinta con los más tristes colores mi situación
(...) Grande ha sido mi delito, pero no es menor mi sentimiento, mi afrenta y
la de mi familia anegada en lágrimas. Compadeceos, Señor, de mi
inexperiencia, de la ignorancia de mi juventud (...) Me dirijo a Ud., lleno de
dolor y con la debida veneración, para suplicarle se digne permitirme
continuar la carrera eclesiástica, y aunque no lo merezca, recibirme nuevamente
en vuestro Seminario Conciliar, con las condiciones que Ud. desee imponerme.
(Huesca 6 de marzo de 1865).
Al año siguiente el padre de Siervo de Dios, don Francisco Avellana, se
vio afectado de una enfermedad que finalmente lo llevaría a su muerte.
Mariano lo asistió en este trance. Para poder asistirle, tuvo Mariano
que elevar solicitud al Obispo para que éste le permitiese esa gracia,
lo que significó para el joven seminarista atrasar en dos semanas el inicio
de su curso en el Seminario.
Sus estudios los cumplió con éxito, y ese año 1865 pidió sus órdenes
menores. Un testigo consultado para los oficios de Mariano daba este informe: "...
es de una vida abnegada y loables costumbres, y me consta también de su
virtud, recogimiento, frecuencia de sacramentos, e inclinación al estado
eclesiástico: le juzgo acreedor a que se le confiera el orden".
En las témporas de cuaresma 1866 Mariano recibía las órdenes
menores.
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Carrizal Bajo
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