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Estudiante en Huesca
Al día siguiente de haber llegado a Huesca, su padre condujo a Mariano
al Instituto para matricularlo en los estudios secundarios.
Mariano todo lo tragaba con sus ojos: Huesca con su actividad y sus gentes no
se parecía a la apacible Almudébar.
Llegaron a la plaza de la Universidad y su padre le dijo:
- mira bien donde vendrás a estudiar: donde estaba la universidad ahora
está el Instituto, ves ese otro edificio es el hospital provincial y mira
más allá ahí está el seminario conciliar.
Ambos atravesaron la solemne puerta del centro de estudios, que anteriormente
había sido la universidad de Huesca y se presentaron ante D. Vicente Ventura,
rector del mismo.
Desde ese momento comenzaba una nueva etapa en la vida de Mariano: ya no viviría
con sus padres, sino con su tío Benito Juan Avellana, tendría que
acomodarse a un nuevo estilo de vida en su casa, tendría varios profesores
en el Instituto y muchos compañeros que eran muy distintos a los pequeños
de Almudébar: eran muchachos que si descubrían las debilidades
de algún maestro en su clase, como sucedía con D. Antonio Aquilué,
anciano profesor de Latín y Humanidades, alborotaban en la clase, hacían
monos, fumaban, leían novelas.... Era otro mundo para Mariano y permanentemente
tenía que apelar a los consejos que le dieron sus padres.
Durante tres años escolares fue alumno del Instituto y solo durante las
vacaciones de Navidad y las de verano volvía a Almudébar, donde
alimentaba su espíritu con el calor de la familia y los recuerdos de sus
primeros años.
En septiembre de 1858 el Director del Instituto, D. Vicente Ventura, certificaba
que Mariano, ya de 14 años, había hecho todos los estudios de los
tres curso y los había aprobado; y con este certificado bajo el brazo
se aprestaba a tomar nuevas decisiones.
Mariano ha había dado un nuevo paso en los designios de Dios y
cada vez que llegaba al Instituto veía el Seminario Conciliar que le mostraba
sus puertas abiertas. ¿ Sería allí?.....
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Huesca
España |
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